¿Qué es un coche publicitario?
Un coche publicitario es un vehículo rotulado total o parcialmente que se utiliza como soporte de publicidad exterior móvil para generar visibilidad en zonas y rutas planificadas. Es el formato más flexible: se adapta igual de bien a una campaña única de marca como a un plan de medios con varios vehículos coordinados entre distintas cuentas.
A diferencia de un soporte OOH fijo —una marquesina, una valla, una lona—, el coche publicitario no espera a que el público pase por delante: es el vehículo el que se desplaza hasta las zonas donde está la audiencia. Esto cambia la lógica de planificación: en lugar de comprar una ubicación, se diseña una ruta.

Cómo se construye esa ruta
No es circulación al azar. Se define en función de tres variables: la zona (barrios, distritos o corredores con el perfil de audiencia buscado), el horario (franjas de mayor tráfico peatonal o rodado según el objetivo) y la duración (desde un día puntual hasta una campaña de varias semanas). El mismo coche, con dos rutas distintas, genera resultados de cobertura muy diferentes — por eso la planificación pesa tanto como el propio vehículo.
Rotulación integral vs. parcial
La integral cubre toda la carrocería con vinilo y ofrece máxima visibilidad y recuerdo de marca; es la opción más habitual cuando el objetivo es notoriedad. La parcial interviene solo en superficies concretas (laterales, luna trasera, capó) y permite una inversión más ajustada o una presencia más discreta cuando el vehículo mantiene también un uso operativo propio. Ninguna es "mejor" en abstracto — depende de si el objetivo es máximo impacto o eficiencia de coste.
Por que encaja tanto en campañas de marca como de agencia
Para una marca que gestiona su propia campaña, un solo coche ya genera presencia medible en su zona de interés sin necesidad de comprometer presupuesto en un formato mayor. Para una agencia que coordina varias cuentas, la unidad "coche" es fácil de escalar y de trocear entre distintos clientes o ciudades sin que la logística se complique — es, de los formatos del catálogo, el que mejor tolera moverse entre presupuestos pequeños y planes de medios más amplios sin perder eficacia.
